Aproximación a la batalla de Krasny Bor por su reciente aniversario

? Paco Illescas

El pasado día 10 de febrero se cumplió el aniversario de la Batalla de Krasny Bor, que tuvo lugar en 1943 y que enfrentó al 5º ejército ruso frente al sector en donde se encontraba la 250º Spanische Freiwilligen Division, conocida como la División Azul.

Estamos ante la efeméride de uno de los combates más encarnizados en los que hayan tomado parte soldados españoles en el pasado siglo XX. La “División Española de Voluntarios” que cumplía servicio en el Frente de Leningrado recibió el ataque de todo un ejército ruso compuesto de 4 divisiones soviéticas con una cantidad aproximada de 44.000 soldados, un centenar de carros y más de 800 cañones. Cabe indicar que los efectivos españoles eran, aproximadamente, unos 4500 hombres.

En lo que fue el desarrollo de la “Operación Estrella Polar” (Operatsiya Polyarnaya Zvezda), el mando soviético procedió a concentrar tropas y diverso tipo de equipamiento de apoyo cerca de la población de Kolpino (un municipio perteneciente al distrito de Kolpinsky, a unos 26 kilómetros de San Petersburgo), así como construían un complejo sistema de fortificaciones en Iam Izhora. El general Emilio Esteban Infantes, tras intercambiar impresiones con los generales Lindemann y Kleffel, convienen en dar por bueno el análisis de la situación del general español en el que se preveía un ataque masivo soviético en el ala derecha de la posición de la División Española de Voluntarios, cerca de la zona de Krasny Bor (un arrabal de Leningrado).

La “Operación Estrella Polar” tenía el objetivo de embolsar a todo el XVIII Ejército alemán. Para ello contaban con los siguientes efectivos al mando del general Svidirov:

-43ª, 46ª, 56ª, 72ª, 131ª y 268ª Divisiones de infantería

– 14º, 133º y 141º Regimientos de infantería

-9º Regimiento de artillería

-45ª y 63ª Divisiones de Guardias fusileros

-56ª y 250ª Brigadas de fusileros

-122ª Brigada acorazada

-31º Regimiento acorazado

-34ª y 35ª Brigada de esquiadores

-187 baterías de artillería de todos los calibres disponibles estructuradas en brigadas independientes

-2 Batallones independientes de morteros y lanzacohetes

-2 Batallones independientes antitanque, equipados con cañones contracarro de 76,2 mm

Un total de unos 150000 soldados totalmente equipados, que no es moco de pavo.

Para enfrentarse a este monstruo, el sector estaba defendido por el 50º cuerpo alemán, dirigido por el general Kleffel, que contaba para ello con:

-4ª División SS Volkspolizei

-Grupos de combate de las divisiones de infantería 11ª, 21ª, 212ª, 215ª y 227ª

-4 compañías de las Legiones voluntarias de las SS Flandes y Lituania (2 compañías de cada)

-Elementos de la División Azul (250ª División de Infantería),  unos 4.500 al mando de Emilio Esteban Infantes, compuesto por:

?250º Batallón de reemplazo “Tía Bernarda”

?262º Regimiento (3 batallones)

?Compañía de esquiadores

?250º Batallón de Reconocimiento

?1º Batallón de Artillería (3 baterías) con cañones de 105 mm

?Una batería del 3º Batallón de Artillería con cañones de 105 mm

?Una batería del 4º Batallón de Artillería con cañones de 105 mm

?250º Batallón antitanque con cañones antitanque Pak 36 de 37 mm

?Grupo de zapadores de asalto

?Una compañía independiente de cañones antitanque con cañones antitanque PaK 40 de 75 mm

El plan soviético consistía en llevar a cabo una operación de pinza a través de dos ataques convergentes según el siguiente desarrollo:

Primero el 44º Ejército atacaría a las 133ª y 61ª divisiones alemanas mientras el 55º Ejército lanzaría su ofensiva desde Kolpino, con el objeto de romper la línea defendida por la División Azul para, así, avanzar hacia el sudeste y enlazar con el 44º Ejército consiguiendo embolsar al XVIII Ejército alemán.

Pero, el movimiento del 55º Ejército soviético tenía a su vez dos maniobras: la primera de ellas consistía en lanzar las divisiones 43ª, 45ª y 63ª contra la División Española de Voluntarios en el sector de Krasny Bor para romper el frente y proceder a su embolsado, que se llevaría a cabo tras el avance de la 72ª división atravesando el río Ishora tras dejar atrás la carretera flanqueando, así, a los españoles y llegando a ellos por su retaguardia. Contaban también para ello con el apoyo de los regimientos acorazados 31º y 46º (cerca de un centenar de carros de combate), dos batallones anticarro, dos brigadas de esquiadores (la 34ª y la 250ª) y la 35ª brigada motorizada.

Al cerrar el cerco, su aniquilación era cosa hecha y podrían levantar el cerco de Leningrado. Los efectivos de esta ofensiva del 55º ejército ascendían a unos 45500 hombres. Una proporción de 10 a 1 con una superioridad material apabullante: carros KV-1, T-34, T-70, cañones ZIS de 76 mm…

El general Emilio Esteban Infantes, ante el panorama que se observaba en los puestos soviéticos durante la noche del 9 de febrero, ordenó el mantener los motores encendidos para que pudiesen arrancar por la mañana, y estableció el despliegue defensivo en una triple línea: una primera de infantería, la segunda de morteros y cañones antitanque y la tercera con la plana mayor y la artillería. Las unidades situadas en la zona de la ofensiva eran las siguientes:

-3 batallones del 262º regimiento

-250º batallón de reserva “Tía Bernarda”

– I Grupo del regimiento de artillería (105 y 150 mm)

-Batallón de zapadores

-Grupo antitanque (PaK 36)

-250º Grupo de exploradores

-Compañía de esquiadores

A las 6:45 del día 10 de febrero comienza el bombardeo soviético de las posiciones de los españoles: imaginemos 800 piezas de artillería abriendo fuego continuado sobre los 5 Km de las primeras líneas españolas desde las fortificaciones soviéticas en Kolpino. Mientras, a las 7:15, unos 30 bombarderos y 20 cazas del 13º Ejército Aéreo soviético atacaron los objetivos que el bombardeo previo no llegó a anular. Imaginaos la escena: trincheras hundidas, unidades desorganizadas, bajas a rabiar y ni un solo sitio seguro donde ocultarse.

A las 8:40, tras dos horas de bombardeo artillero (un proyectil cada 10 segundos por pieza), los cañones soviéticos alargan el tiro para evitar el auxilio a las posiciones de primera línea, con objeto de facilitar el asalto de las tropas rusas, que comienza a las 8:45: todos los efectivos (las divisiones de infantería 43ª, 45ª, 63ª y 72ª, los regimientos acorazados, las piezas contracarro, la 35ª brigada motorizada y las dos brigadas de esquiadores) avanzan escalonadamente contra las posiciones que defienden los soldados españoles.

La unidad soviética en vanguardia, la 63ª división de la guardia, recibe la siguiente orden de su comandante, el general Simoniak: “Deberéis recorrer la distancia que nos separa del enemigo en un respiro: al saltar de nuestras posiciones, aspiráis. Y, al llegar a Krasny Bor, expiráis”. Desde las posiciones de la 63ª hasta Krasny Bor había, más o menos, 3 kilómetros que se esperaba cubrir con rapidez, dada la intensidad del bombardeo previo.

Y era lo que cabía esperar: los españoles sufrieron una media de bajas en ese momento de aproximadamente la mitad de sus efectivos, así que la proporción en los combates –dejando aparte la diferencia de potencia material- en ese momento era de 20 a 1 a favor de las tropas soviéticas. No obstante, ante el ataque planificado en cuatro líneas de penetración con una potencia de una división para cada uno de los puntos, los españoles restantes permanecieron en sus puestos defendiendo sus posiciones. Esa defensa numantina en las primeras posiciones defensivas, que dejaron para la Historia épicas situaciones de combate cuerpo a cuerpo, emboscadas, sacrificios y ataques personales con minas contracarro y granadas para detener el avance soviético consiguió detener una de esas cuatro ofensivas.

A las 9:00, se sabe que aún aguantan varios elementos de las compañías 5ª, 6ª y 7ª en primera línea, y al oeste de Krasny Bor los puestos de ametralladoras contienen a los soviéticos, impidiendo el cruce del río Ishora. A las 10:00, los zapadores de la 3ª compañía aún mantienen su posición en la carretera Moscú-Leningrado.

Las otras tres, obviamente, rompieron el frente, pero el romper y rebasar la línea no quebraron la resistencia de los reductos que dejaron atrás, esperando refuerzos del resto de fuerzas del eje que, aún, no llegan. Los rusos, aún sufriendo ataques de esas bolsas de resistencia a sus espaldas, se acercan a la segunda línea. El general Esteban Infantes ordena el regreso del batallón que iba a regresar a España, que estaba en retaguardia a unos 20 kilómetros, para que refuerce el sector y ayude a frenar a los soviéticos. En este momento es en el que se empiezan a distinguir acciones como las de la resistencia de las compañías del Capitán Oroquieta (aniquilada), o la del Capitán Huidobro, o la solicitud de fuego sobre su posición del Capitán Losada. Es a las 11:00 cuando Esteban Infantes, en una situación de combates caóticos en todas partes sin un frente definido, ordena el traslado del coronel Rubio a Raikelewo para que, llegado el caso, se haga cargo de las operaciones si el general cayese, así como comienza a dar por perdido Krasny Bor e intenta un repliegue y reorganización debidamente ordenados.

Regresemos a la ruptura de las líneas defendidas por los españoles: a las 13:30 se atravesó la línea por el punto defendido por las compañías de Huidobro y Altura. A las 16:00 cedió el sector de Palacios y Oroquieta, y “El bastión”, defendido por Arozarena, Aramburu, Campos y el ya mencionado Oroquieta y que mantenía el control de la carretera entre Moscú y Leningrado, cayó a las 24:00.

Demos un pequeño paso atrás: los rusos sudaron tinta para lograr ese éxito parcial. A las 14:00, con el apoyo de algunos elementos de la Luftwaffe que bombardean y ametrallan Kolpino, las tropas españolas debidamente reorganizadas contraatacan a los carros soviéticos con minas magnéticas, granadas y cócteles molotov y expulsan a la infantería rusa a la bayoneta de algunas posiciones ocupadas en Krasny Bor. Así y todo, a las 17:00 cae la noche, y se envía a la Iª compañía del 262º Regimiento al centro del pueblo para evacuar a los supervivientes, reconocer el terreno y abandonar la zona.

Es el momento en el que la batalla entra en su segunda fase: hay ahora dos frentes, uno en Krasny Bor y sus aldeas aledañas, y otro siguiendo el curso del río Ishora. Se había logrado ralentizar lo suficiente a los rusos como para que perdiesen las horas de luz, y no había manera factible de echar a los españoles del sector sur de Krasny Bor. Esa ralentización llevó a la nueva estabilización del frente, 3 Km más atrás y, pese a haber perdido el pueblo, no se consiguió atravesar las líneas de los españoles.

Fragmento del documental Galabuya Divisia, con la narración del divisionario Teniente Ángel Salamanca en la batalla de Krasny Bor, el 10 de febrero de 1943.

¡¡¡Gloria y Honor a la División!!!

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