Hoy, 7 de enero de 2015, los locales del semanario “Charlie Hebdo“ han sido atacados por un comando islamista. No se trata como hasta ahora de actos aislados de creyentes a los que se les promete ser mártires, sino de guerreros, organizados y armados, con un objetivo definido, con las reivindicaciones religiosas y políticas del Islam.
 
Quieren sustituir la ley de la república, por la de la Sharia, en otras palabras, reemplazar un gobierno de ocupación por otro. Porque como la República francesa ocupa el poder en Francia y se sostiene bajo la represión, persiguiendo a los nacionalistas franceses, los islamistas no hacen sino que seguir su ejemplo.
 
Más allá de las consideraciones humanas y de la compasión por las familias de los muertos, no se debe caer en la trampa maniquea que consiste en distribuir medallas de “buenos” y “malos”.
No podemos conformarnos con vertir lágrimas como buenos “humanistas“, que tendrían el mismo sabor que las que justifican la acogida de toda la miseria del mundo en nuestra casa. Se trata de una acción bélica y de una acción política y como tal se tiene que contemplar. No se trata de los hombres que fueron atacados, no se trata solamente de los hombres que han muerto, sino de los símbolos del sistema que han sido atacados.
 
Éstos son los muertos de una guerra de dominación, no los de una supuesta libertad de expresión.
 
La libertad de expresión ha muerto hace ya mucho tiempo a manos de los gobiernos de ocupación sucesivos, incluyendo la dictadura socialista que dirige las persecuciones contra nosotros y que pretende prohibir l’Oeuvre Française.
Nos estamos enfrentando a un año de investigación policial de la Brigada Antiterrorista, por mantenimiento y reconstitución de una organización política ilegalizada. Mientras la Brigada Antiterrorista estaba ocupada en supervisar nuestras actividades militantes, se les ha colado este acto bárbaro.
Este gobierno ha matado y enterrado la libertad de expresión y no puede pretender defenderla en base a que el semanario Charlie Hebdo sólo practicaba la subversión oficial, es decir, una libertad que no era otra cosa que la libertad que les dejaba la correa que les ataba al sistema como buen perro obediente que era.
Aquellos que derraman lágrimas de cocodrilo son aquellos, que de derecha e izquierda, han organizado la invasión migratoria que han hecho la cama al islamismo y que han impuesto el vacío espiritual, dinamitando nuestras tradiciones cristianas.
Aún aquellos que nos llaman a la movilización contra el peligro terrorista son quienes, tanto desde la derecha como desde la izquierda, han financiado y armado a los asesinos de Libia o Siria. Son este sistema y su oligarquía los responsables de la gran catástrofe que se avecina y el 7 de enero es solamente el primer acto.
 
El Islam imperialista y mundialista intenta sustituir a la globalización del judaísmo político. ¡Pero Francia no es ni aquella de Mahoma, ni la de Marianne! Para restaurar Francia – y toda Europa – y para bloquear la amenaza islamista, debemos comenzar por deshacernos del sistema en el que Charlie Hebdo ha sido el buque insignia. No ahorraremos en Revolución: ¡La gran Revolución Nacional para volver a ser los dueños de nuestra tierra!”
 
Yvan Benedetti
Artículo publicado en Jeune Nation.