Carlos Rodriguez, Jefe Nacional del sindicato Trabajadores Nacional Sindicalistas

El Estado es una entidad política que tiene como misión ordenar la nación mediante la justicia y esta justicia debe asegurar a las personas desde que nacen hasta su muerte, garantizándolas permanentemente igualdad de oportunidades en todo para que mediante el esfuerzo y el bien ser tengan una vida digna. Nada de esto tiene que ver con la subvención, la subvención además de ser una factoría de vagos y caraduras adinerados y recompensa a los domesticados es injusta y es síntoma de falta de recursos intelectuales por parte de los gobiernos.

Dar dinero para paliar una situación desagradable, lo único que consigue es mantener esa situación para siempre. Lo necesario es lo difícil. Pensar, saber y trabajar para que esa situación cambie es virtud de un buen gobierno.

 La democracia es hija del liberalismo y ha matado su padre. Pero eso no es lo peor, lo peor es que ha matado también a la libertad y para recuperarla hay que tener lo que no tienen los liberales, ¡VALOR! (JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA).

Las democracias acaban inevitablemente en el capitalismo y en las plutocracias y éstas acaban con la propiedad privada y sin propiedad privada no hay justicia. La persona en su trabajo da su fuerza y su tiempo, y esto es propiedad privada de cada persona, por tanto, justo es que reciba a cambio unos beneficios que aumenten su propiedad privada y dicha propiedad debe ser proporcional al esfuerzo (intelectual y físico) y al tiempo empleado en beneficio de la empresa.

Las empresas son unidades orgánicas de producción que podrán tener todo el patrimonio mecánico, tecnológico, mobiliario, inmobiliario, etc., que necesiten y puedan tener, pero el principal patrimonio de una empresa son los trabajadores (directores, técnicos y obreros) y los trabajadores, al ser personas no tienen dueño, al contrario, las personas, al ser portadoras de valores eternos deben ser dueños de beneficios que puedan obtener las empresas en cada caso, de la misma manera que también serán responsable del mal hacer de una empresa. Esto no es autogestión, es cooperación orgánica y humana. Todo va bien, el esfuerzo de todos debe ser recompensado. Todo va mal, entre todos debemos remediarlo y si no, peor para todos. En un sistema liberal todo lo mencionado no sucede; en el liberalismo si en la empresa todo va bien, aumentan los beneficios de los dueños de las acciones sin haber participado en nada creativo, y si todo va mal, se cierra la empresa y los trabajadores a la calle, sin ninguna responsabilidad de los titulares de las acciones, no sin antes arrasar a todas las pequeñas empresas y trabajadores autónomos que podían hacer sombra.

Es tal la voracidad del liberalismo democrático, que ha hecho suyos a los sindicatos también denominados “democráticos” mediante las subvenciones. Todo el hacer de estos sindicatos se basa en reducir horarios y aumentar salarios, clara política capitalista, ganar más de forma rápida en menos tiempo.

Los sindicatos democráticos han heredado del marxismo  la incultura, el odio y la pedantería y han heredado del liberalismo el egoísmo, la hipocresía y la cobardía.

Patronales y sindicatos democráticos no quieren decirnos que lo que parece una conquista no es más que un engañabobos. La conquista citada anteriormente para compensar el desembolso empresarial traería una subida feroz de los precios que superaría la subida salarial, dando lugar a una inflación galopante que impediría al trabajador acceder a los productos que él mismo produce, y al disminuir el consumo bajaría la producción, con el consecuente despido de trabajadores y una congelación de salarios para los que tengan la suerte de seguir en activo.

Se mire como se mire y se pongan como se pongan, la inflación es el más hipócrita de los impuestos sobre la nómina de los trabajadores.

Ruina para las personas, tanto individualmente como familiarmente y como consecuencia un derrumbe de la economía nacional que, como mal menor, traería una inversión de capital extranjero con la consecuente pérdida de libertad económica de España a todos los niveles; persona, familia, empresas, producción, consumo y, como no,….soberanía nacional.

📌 Hay que recuperar el tejido industrial de España y para eso sí que es necesario el Estado, para entrar en la lógica económica de mayor producción, a mayor producción, mayor beneficio, a mayor beneficio, mayor salario. A mayor salario, mayor consumo. A mayor consumo, mayor demanda, mayor producción, venta y consumo, mayor riqueza nacional. Y a mayor riqueza individual y nacional, mayor seguridad y bienestar.

El bien estar consiste en poder consumir libre y razonablemente y poder ahorrar sin estrecheces.

Las personas deben encontrar en el Estado las garantías y seguridad suficientes para su buen hacer y no las subvenciones que lo único que garantizan es la miseria y la subordinación mediante el voto al partido político que usa el estado para su propio beneficio en lugar de para beneficio nacional.

España en su territorio (país) es muy rica en materias primas excepto en petróleo, pero tiene la posibilidad de otras fuentes de energía, incluida la nuclear, que pueden compensar la citada falta de petróleo. Al aumentar la producción sin encarecer los precios de lo producido aumentaría la exportación y con esos beneficios se puede afrontar con más seguridad la compra de petróleo en crudo y refinarlo en España, como antes se hizo (Empresa INI,C.S) y, a su vez, también poder vender al exterior –exportar-, dejando el beneficio en España, además de emplear la consecuente mano de obra.

📌 La economía de los muchos pocos es más segura, más razonable y mucho más humana que las usureras economías especulativas y financieras de los “pocos muchos”.

📌 España como nación (personas) es muy rica en todo excepto en confianza en nosotros mismos pero eso se disuelve en las bravas aguas del patriotismo.

📌 El patriotismo no es la ceguera estúpida del nacionalismo, que cree que solo lo suyo es bueno y que no hay nada mejor que lo propio. El patriotismo es un amor crítico con la actualidad y tiene una fe razonada en la superación por medio de la sabiduría, el esfuerzo y el sentimiento –lucha espiritual e intelectual- no tenemos que ser mejores que nadie, tenemos que ser mejor de lo que ahora somos y superarnos cada día más y mejor.

Nosotros, los Falangistas, queremos una política de Imperio con Espíritu, nuestro sentido Totalitario es referente a TODOS, consideramos la intervención del Estado como moderador de justicia y aunque nos enfrentamos de la misma manera a capitalismo, comunismo y liberalismos, defendemos el derecho y el respeto a la iniciativa y a la propiedad privada y de la empresa, entendiendo esta tal y como se ha citado antes, como una unidad orgánica de producción al servicio de la economía nacional, ya que sus beneficios han de repercutir en la mejora de las vida de los trabajadores y de sus familias. ¿Hay acaso mejor definición de Nación que la “unión de millones de familias con la misma cultura, religión y lengua y con la misma misión histórica“?

📌 Justificando el título de esta exposición, diremos que Nación es la Unidad como momento presente de otra Unidad Superior ¡LA PATRIA! Y la democracia desune en partidos políticos para, en el mejor de los casos, enfrentarlos en las urnas, y el liberalismo termina siendo un capitalismo feroz en el que en su canibalismo económico el pez grande se come al pez chico, monopolizando la economía, esclavizando a todos en beneficio de unos pocos y el marxismo es más de los mismo, con frecuencia se suele decir que los comunismos son capitalismos de Estado, nada de eso ¡¡el comunismo es capitalismo de partido en el que se benefician sus dirigentes mientras las naciones son destrozadas cultural y moralmente!! Lenin lo dejo muy claro, “mantendremos el Estado mientras dure la revolución del proletariado hasta acabar con los burgueses, una vez acabado con ellos, suprimiremos el Estado”. Lenin nunca tuvo la inteligencia suficiente para darse cuenta de que ignoraba el significado de proletario.

🖋Carlos Rodríguez
Jefe Nacional del sindicato T.N.S.

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