Siempre se ha considerado preso político a la persona que es perseguida y encarcelada por sus ideas. Es decir, por pensar y difundirlas.

Hace días el conocido «kaleta», con K de Kabrón -como les gusta escribir a los guarros- nieto de chequista del 36 e hijo de terrorista del 73, se manifestaba en ese sentido, con motivo de la liberación, por la derechona pepera, cobarde y traidora, del terrorista separatista Otegui, al mismo tiempo que al carnicero Urrusolo Sistiaga, que durante años convirtió Madrid en un Beirut, con decenas de muertos.

En el fondo tiene razón el «che guevara de Vallecas», pero no por estos casos ni por otros de especímenes de su calaña, como el incendiario «alfon», o los titiriteros proetarras, todo ellos homenajeados un día si y otro también por los medios de desinformación, sino por las decenas de patriotas que día a día van ingresando en las cárceles de la «democracia española».

Unos por los llamados «delitos de odio». Es decir: Unidad Nacional; España para los españoles; Justicia Social, Defensa de la verdadera Memoria Histórica, etc., etc…

Y otros, que se encuentran presos, imputados por los anteriormente llamados delitos comunes, ocultando su finalidad patriótica y de respuesta defensiva, toda vez que el sistema policial-judicial conoce perfectamente sus ideas y los verdaderos motivos de estos patriotas.

La Revolución Nacionalsindicalista nos obliga a combatir día a día por España y la verdadera Justicia Social, para lo cual no debemos temer al Sistema, sino intentar cambiarlo o incluso acabar con él a toda costa.

No olvidemos NUNCA a los Camaradas Presos.

FyE